Iván Cuéllar, también conocido como Pichu, Chupi para sus amigos disléxicos cuando leen su camiseta o Pichón como le gusta que le llame su novia. Esa clase de jugador de los que nace uno entre un millón, siendo su carrera meteórica. Dicen unos que proviene de la cantera, otros dicen que proviene de una dimensión desconocida... pero la verdadera historia es que fue fichado cuando, un día normal, comía un bocadillo de atún En ese preciso momento, un chavalin que jugaba al balón con sus amigos dio un chutazo que impactó de lleno en la cara de Pichu.
Se desvaneció del terrible impacto, pero tuvo la suerte de que pasara Toni Muñoz por allí y viese tal parada. No dudó, vio en él los mismos valores que vio en el Pato Sosa, los valores que realzarían al Atlético hacia lo más alto. Dicen que Pichu posee la firmeza de Aragoneses, los reflejos del Zubizarreta del Mundial 98, la seguridad con los pies de Santi Cañizares... Desde luego mostró un sinfín de ellos la temporada pasada en el partido que el Atlético perdió contra el Barcelona en el Vicente Calderón por 0-6, derrota debida sin ninguna duda a la pobre puntería que mostró Fernando Torres contra los blaugranas y que exculpa completamente a este cancerbero total. Sus esfuerzos han sido recompensados y esta temporada jugará en el Eibar e intentará conseguir el hito de ser el primer equipo que se clasifica directamente para la Champions jugando en 2ª División. Con Pichu será posible.
Hoy os dejamos un gran reportaje realizado por el fanzine Manquepierda, una revista virtual dedicada al mundo bético. Y que para nuestra fortuna, acostumbra a recordar a esos Crack Míticos que han pasado por el Real Betis Balompié. Su posición era la de lateral derecho, aunque en ocasiones actuaba como centrocampista por la derecha, era el típico jugador que no destacaba mucho pero cumplía. Quizá el aspecto que le hizo más célebre, por encima de su fútbol, fue su bigote, ya que era de los pocos... Leer más
¿Si tuvieras el control de un equipo de fútbol te gastarías casi 17 millones de zlotys polacos (o 4 millones de euros) en un jugador que solo le pega fuerte a la pelota? Probablemente nadie lo haría, pero es que cuando otros ven una forma idiota de tirar el dinero, Manuel Ruiz de Lopera ve una oportunidad de inversión única. Y así es como llegó un jovencísimo jugador islandés al Betis, que a pesar de tener apenas 21 años, ya había dado guerra en las poderosas ligas de Islandia y Bélgica, dónde e... Leer más
Corría el año 1998. El Betis era un club en alza, poderoso y económicamente "sobrado". En sus escalafones inferiores despuntaba un chico llamado Diego Tristán; un delantero habilidoso capaz de llenar las gradas de un equipo filial. Pero él lo hacía a la vez que asombraba a Luis Aragonés, que ya pensaba en el de La Algaba para sustituir a un Oli que no acababa de adaptarse. Pero entonces apareció Lopera. Como si de Pedro Reyes se tratara quiso hacer firmar a Tristán un contrato profesio... Leer más
